Un camión bien mantenido rinde más, gasta menos y conserva mejor su valor de reventa. Si acabas de comprar un vehículo de ocasión, o quieres alargar la vida del que ya tienes, estas son las claves de un buen mantenimiento.
Cada marca y modelo tiene sus intervalos de revisión. Respetarlos es la mejor forma de evitar averías caras. Si has comprado un camión usado, haz una revisión completa al principio para partir de una base conocida.
El cambio de aceite y de filtros (aceite, aire, combustible y habitáculo) es lo más básico y lo que más protege el motor. Usa lubricantes que cumplan las especificaciones del fabricante.
Pastillas, discos, tambores y el sistema neumático son elementos de seguridad. Revísalos con regularidad, sobre todo si el camión trabaja con mucha carga o en zonas de montaña.
Vigila el nivel y el estado del refrigerante y mantén el sistema de postratamiento en buen estado. Un fallo en el sistema de emisiones puede limitar la potencia del motor.
Las paradas largas y el frío castigan las baterías. Comprueba bornes, carga y alternador para evitar quedarte tirado.
Anota cada revisión, reparación y cambio de piezas. Además de ayudarte a planificar el mantenimiento, un historial completo aumenta el valor del camión cuando decidas venderlo.
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